viernes, 11 de diciembre de 2015

Despidiendo el año... Y empezando de nuevo

Todos los años la misma historia, nos vemos en el último mes haciendo balance, sin saber muy bien cómo se nos escaparon los días y que de nuevo estemos rodeados de luces navideñas, de adornos y de eternos anuncios de nostalgia y solidaridad.

Me quise dar cuenta que otro año más pasaba por mi piel y por mis nuevas canas, que gracias a Dios aún disimulo sin la certeza que se me noten demasiado los años, por esos pequeños detalles y que me sigue gustando pensar que aparento muchos menos.

Maldita sea, se me fue de nuevo otro año impar sin cumplir la mitad de los propósitos, sin cumplir con algunas de las promesas, sin mantener algunas relaciones que pensé que eran para toda la vida...es la realidad el no saber que nos depara el destino, es la cruda vida que nos sorprende en cada recóndito segundo que nos cambian los jodidos planes.

Ya me he decidido a seguir con mis retos, con los que cumplo, a seguir con mis sueños esos que siempre persigo, aunque me machaquen el corazón, no olvido mi propósito número uno el que repito año tras año, el que nunca se cansa de aparecer en mis agendas anuales, el de la felicidad disfrutando los momentos que me deja la vida.

Siempre pienso que la vida nos premia y castiga en partes iguales, en lo que nos queda por hacer, lo que nos queda por planear, siempre la diferencia se queda en la delgada línea de la elección de nuestras metas.

No me gusta, aunque me castigue el pensar continuamente en el pasado, aunque me decepcionen o yo le falle a la gente que quiero, me gusta pensar en lo excitante que es el futuro y lo mejor en vivir intensamente el presente, en disfrutar, mejorar, comerme a cachos los instantes que me hacen vibrar de nuevo.

Hace poco le dije a alguien a quién quiero,  "no se basa en las palabras que digas, sino en los actos que demuestran que esas palabras son verdad, sino no tienen sentido..." es verdad siempre se me dio mejor escribir que hablar, eso tal vez no ayude pero lo mejor de la vida y nadie me puede decir lo contrario no se dice, se siente, emociona, y te corta la respiración. Deberíamos querernos y ayudarnos más, no complicarnos demasiado con los rencores y envidias que no ayudan a avanzar, sino a saborear menos nuestras alegrías.  

No quiero que otro año más se me vaya sintiendo que me falta algo en el bolsillo derecho, porque en el izquierdo no me cabe nada más. Creo que todos nos cansamos de estar continuamente lamentando los que nos faltó hacer, los adiós que dijimos y los que no también, las derrotas y las escasas victorias, los novedades y las historias de siempre.

 ¿Que iluminado inventó que un año termina el 31 de diciembre? Quiero que termine cuando yo lo diga, hacer balance cuando yo termine mis propósitos y al hacer recuento siempre salga ganando, o por lo menos me despierte el día 1 contando desde cero, y con las cosas bien cosidas y cerradas, pero no mi manera de avanzar es ir tropezando hacia delante, y claro sigo teniendo bastantes caídas.

Si en el año nuevo se pueden pedir deseos, pido que dure mucho más que el año pasado, que duren más los orgasmos, las carreras, los sueldos, las risas, los bailes, las salidas en bici, el buen tiempo, las canciones buenas de verdad, las duchas rápidas, que dure más el respeto, las verdades, las personas que marcan, los besos, la excelencia y la calidad, las competiciones sanas, la gente que merece la pena y la que no también, escuchar más y hablar menos, que me dure mi padre y mi madre más, que me duren las ganas y las tuyas y las de él...que duren los amigos, los conocidos y los que quedan por conocer, las lluvias, que dure todo lo que tenga que durar, pero sobre todo que lo que nos guste dure MÁS.

Y si seguimos hablando este nuevo año del pasado que sea para recordar lo que aprendimos, de la buena gente y la mala alejarnos, para conocernos aún más si cabe. Y aquí estoy con mil cosas que apuntar en mi nueva agenda...despidiendo el año y empezando uno nuevo...con ilusiones, ganas, con muchos retos y con mucho que aprender, ante todo y sobre todo con más de mi que nunca, así cada año que resisto en este libro de la vida espero que sea.

Y si con este cacho de reflexiones, de frases no profundas y realidades de mi realidad, te hice sonreír, pensar, o incluso perder unos minutos a recordar algo que te gustó ...mereció la pena cerrar el año así.

Adiós loco 2015, sorpréndeme 2016.


domingo, 26 de julio de 2015

"Conversaciones, opiniones, hablar y otros abusos"

Cuando mantenemos alguna conversación interesante, de vez en cuando se da el caso... me doy cuenta que interesante se ve la vida desde otro punto de vista diferente al de uno mismo. Observo como salen palabras de las bocas ajenas, y digo para mis adentros "que diferente...que parecido..", si porque al fin y al cabo cuando mantienes una conversación donde se expresan opiniones sobre cualquier tema, aunque piensen diferente a ti al fin y al cabo la vida nos lleva a la misma conclusión, y la búsqueda de las mismas cosas...aunque hables con alguien de la otra punta del planeta.

Otra cosa bien distinta, es la manera de expresarte, soy de las afortunadas que conoce a todo tipo de gente y me doy cuenta que casi siempre cambia la forma de decir las cosas dependiendo de cada persona.
Los hay que te lo dicen todo muy claro, alto a veces incluso chillan y parecen enfadados, y suelen ser los más radicales. Después están los calladitos más tímidos pero no menos inteligentes, que usan mucho monosílabo y prefieren mantenerse al margen, aunque suelen decir poca cosa suelen sorprender bastante. Los listillos, que creen saber de todo, y cuando digo todo es todo, siempre les ha pasado algo relacionado o conocen a alguien que....todos conocemos alguien así, y cómo sacan de quicio¡¡¡¡.

Por otro lado los divertidos o chistosos, no suelen hablar de temas muy serios aunque eso sí suelen ser bastante más sensible que los demás. Los que siempre están de acuerdo, los que llevan la contraria. Aquellos que hablan hasta cansarse, y los que nunca se mojan...los que no prestan atención porque están con el maldito teléfono móvil, si esos que por WhatsApp te explican la teoría de la relatividad y luego en persona no hablan ni del tiempo...malditas maravillas tecnológicas, te hacen parecer un Einstein, y algunos no tienen el graduado. Y dejemos de lado los que escriben con más faltas de ortografía que un niño de tres años.  

Lo reconozco soy de las tontas que suelta muchas veces las cosas sin pensar, de las ingenuas que piensan que no pasa nada largar todo sin meditar, de las que creen que ser sinceros no es nada malo MENTIRA. Quizá a veces de cabezona cómo dice mi madre que soy, defiendo mis ideales a muerte, pero con la edad si es verdad que he aprendido a ser más comedida. Me gusta gastar bromas, pero es verdad que en ocasiones entre broma y broma la verdad asoma cómo dice un buen amigo, y suele ser el mejor escudo para esconder lo que uno piensa de verdad.

Ante todo y sobre todas las cosas está el respeto, el derecho a decir lo que uno cree, piensa u opina sobre la vida en general, o sobre un tema en particular, pero respetando las posturas por supuesto.Por Dios huid siempre de los malos rollos, de las broncas que no hacen sino desgastar amistades o que impidan que comiencen nuevas. Me enseñaron que en la diversidad está lo interesante, en la variedad está el gusto y claro que sí las perspectivas contrarias van a ser las que nos hagan pensar mucho más. 

Ños (expresión canaria para evitar palabras malsonantes) que hablemos más, de todo, o de algo importante, que dejemos los teléfonos un poco de lado, que nos reunamos más y a debatir, reírnos, charlar, alegar, parlotear, criticar sin ofender, llorar, no sé... aprender más de nosotros de los demás...ver menos tele...no un mundo ideal, sino un mundo con razón o locura, con preocupación, con temas de verdad.
¿Es que acaso a nadie le importa con quién se va a casar la Preysler este año? jajaja, y hablando en serio me da igual lo que digan los políticos y el famoseo que terminan siendo lo mismo, ya que la mayoría viven del cuento. Me preocupa hablar con la gente que vive a mi alrededor, las personas que van pasando por el camino, mi entorno...¿porque para que voy a querer cambiar al mundo cuando mi calle esta tan destruida?. 

Sin embargo, hay cosas que se deben callar, hay momentos que estamos mejor en silencio, no me refiero al tema del que hablo. Creo que queda claro cuando digo que tenemos que hablar más entre nosotros, que debemos evitar esos silencios incómodos... pero hay que tenerlo en cuenta, que tus palabras sean mejores que tu silencio.  

Conversaciones, opiniones, hablar y otros abusos que me gusta cometer con la gente que me rodea cuando comienza el bombardeo de preguntas, cuando mis pupilas se emocionan y mis sentidos se agudizan para escuchar buenas historias de los que saben. Porque al final me doy cuenta que la Universidad me mostró la teoría, pero la práctica es otra...y toca de hablar de cosas que a veces no controlamos o desconocemos, el miedo a hablar en público, pero ante todo que nunca se acabe el decir cosas, que nunca mueran las historias que contar, que sigamos practicando el buen arte de charlar, con amigos, amantes, familiares y desconocidos.

"Para todos aquellos que me contaron buenas historias, para los que formaron parte de algunas de las mías, para los que les encanta hablar..el buen hablar". F.L.R






 

martes, 24 de febrero de 2015

Candados sin llaves...llaves sin cerraduras

Cuando piensas que las cosas no pueden ir peor se te estropea el coche...siempre pasa, parece que el mundo tiene una conspiración contra ti o que el Universo se puso de acuerdo para amargarte el fin de semana...MENTIRA. Eres tú todo el problema, eres tú el culpable de todos tus males, porque cuando estos aparecen simplemente tú tienes la clave para la solución o para pintar las cosas de otro color, es decir mejorar la perspectiva, probar con otra llave.


En los entrenamientos pasa como en la vida misma, siempre aparecen trabas dificultades y sobre todo excusas para no continuar el tema, sin embargo en nuestra mano está el seguir adelante o buscar la apertura de la siguiente puerta. 



Cada uno tiene una opinión distinta sobre el esfuerzo, cada cual tiene una visión diferente de cómo nos enfrentamos a las pruebas. Lo importante dicen las frases motivadoras de cualquier deportista o de cualquier persona que esté luchando por conseguir un objetivo, es no abandonar, seguir hacia adelante, disfrutar y sonreír cuando se acabe el castigo (o premio según se mire), pero no nos engañemos esto la mayoría de las veces es más difícil de lo que se escribe en el papel. Escogemos y seguimos abriendo nuevas cerraduras, nuevas puertas o tiramos la llave....y nos quedamos aquí¿?


Mientras algunos se cierran bajo llave, para no empeorar la situación otros están abiertos del todo, dando soluciones a expensas de lo que puedan pensar los demás, esto no suele ser efectivo, a veces sellar de vez en cuando ayuda.


Hay multitud de cerrojos, existen aquellos que cuando los logras abrir descubres un mundo nuevo o incluso cosas que nunca hubieras imaginado. Cuando empiezas a practicar un nuevo deporte o alguna actividad que descubres que te apasiona de verdad, te sientes cómo un niño pequeño de nuevo que empieza a experimentar todo lo que le habían contado y que nunca pudiste ver o probar aún, esa llave mágica que lo abre nunca te la quieres quitar de encima. Que maravilla de sensaciones, y entonces comprendes que todavía estás a tiempo de encontrar nuevas e increíbles experiencias de la vida, gente nueva que llena tu mundo y sobre todo y ante todo esa llave que quieres perder para nunca cerrar la caja que guardaba esas emociones.


Todos usamos llaves, en el día a día, y que mejor herramienta comparativa y hasta poética, que nos ayude a ver y a desprendernos de ataduras y complicaciones, las cuales están de nuestra mano para abrir las cerraduras que nos impidan conseguir todo lo que deseamos. Luego existen aquellas que preferimos tirar al fondo del mar para no usarlas mas, nunca abrir lo que queremos borrar, de esas ni hablamos. 



Existen, han existido y siempre habrán candados sin llaves que los puedan abrir, son esas situaciones que trancan y cierran toda la posibilidad de solución siempre derivadas de las personas que se cierran y no quieren que encuentres la llave.


Todos perdemos alguna llave en la vida, unos más despistados que otros seguro que están continuamente buscando las suyas. Lo importante al fin y al cabo es poder abrir los candados de la vida que no nos dejan avanzar, que nos frenan el camino al fin y al cabo "no llega antes el que más rápido va sino el que tiene más claro su camino". 


No entreguemos ni ganemos llaves a la ligera, no busquemos caminos que lleven a un final sin posibilidades de abrir un nuevo cerrojo que nos abra un camino de logros, de nuevas experiencias que nos ayuden a crecer, mejorar y sobre todo aprender. Es verdad que muchas veces no nos gustará lo que descubramos tras la puerta, pero ¿te vas a perder eso que es tan increíble de vivir y que te queda por abrir?....porque siempre habrán candados sin llaves y tendremos llaves sin cerradura.


F.L.R
Dedicado al que tiene mi llave A.