Todos los años la misma historia, nos vemos en el último mes haciendo balance, sin saber muy bien cómo se nos escaparon los días y que de nuevo estemos rodeados de luces navideñas, de adornos y de eternos anuncios de nostalgia y solidaridad.
Me quise dar cuenta que otro año más pasaba por mi piel y por mis nuevas canas, que gracias a Dios aún disimulo sin la certeza que se me noten demasiado los años, por esos pequeños detalles y que me sigue gustando pensar que aparento muchos menos.
Maldita sea, se me fue de nuevo otro año impar sin cumplir la mitad de los propósitos, sin cumplir con algunas de las promesas, sin mantener algunas relaciones que pensé que eran para toda la vida...es la realidad el no saber que nos depara el destino, es la cruda vida que nos sorprende en cada recóndito segundo que nos cambian los jodidos planes.
Maldita sea, se me fue de nuevo otro año impar sin cumplir la mitad de los propósitos, sin cumplir con algunas de las promesas, sin mantener algunas relaciones que pensé que eran para toda la vida...es la realidad el no saber que nos depara el destino, es la cruda vida que nos sorprende en cada recóndito segundo que nos cambian los jodidos planes.
Ya me he decidido a seguir con mis retos, con los que cumplo, a seguir con mis sueños esos que siempre persigo, aunque me machaquen el corazón, no olvido mi propósito número uno el que repito año tras año, el que nunca se cansa de aparecer en mis agendas anuales, el de la felicidad disfrutando los momentos que me deja la vida.
Siempre pienso que la vida nos premia y castiga en partes iguales, en lo que nos queda por hacer, lo que nos queda por planear, siempre la diferencia se queda en la delgada línea de la elección de nuestras metas.
No me gusta, aunque me castigue el pensar continuamente en el pasado, aunque me decepcionen o yo le falle a la gente que quiero, me gusta pensar en lo excitante que es el futuro y lo mejor en vivir intensamente el presente, en disfrutar, mejorar, comerme a cachos los instantes que me hacen vibrar de nuevo.
No me gusta, aunque me castigue el pensar continuamente en el pasado, aunque me decepcionen o yo le falle a la gente que quiero, me gusta pensar en lo excitante que es el futuro y lo mejor en vivir intensamente el presente, en disfrutar, mejorar, comerme a cachos los instantes que me hacen vibrar de nuevo.
Hace poco le dije a alguien a quién quiero, "no se basa en las palabras que digas, sino en los actos que demuestran que esas palabras son verdad, sino no tienen sentido..." es verdad siempre se me dio mejor escribir que hablar, eso tal vez no ayude pero lo mejor de la vida y nadie me puede decir lo contrario no se dice, se siente, emociona, y te corta la respiración. Deberíamos querernos y ayudarnos más, no complicarnos demasiado con los rencores y envidias que no ayudan a avanzar, sino a saborear menos nuestras alegrías.
No quiero que otro año más se me vaya sintiendo que me falta algo en el bolsillo derecho, porque en el izquierdo no me cabe nada más. Creo que todos nos cansamos de estar continuamente lamentando los que nos faltó hacer, los adiós que dijimos y los que no también, las derrotas y las escasas victorias, los novedades y las historias de siempre.
¿Que iluminado inventó que un año termina el 31 de diciembre? Quiero que termine cuando yo lo diga, hacer balance cuando yo termine mis propósitos y al hacer recuento siempre salga ganando, o por lo menos me despierte el día 1 contando desde cero, y con las cosas bien cosidas y cerradas, pero no mi manera de avanzar es ir tropezando hacia delante, y claro sigo teniendo bastantes caídas.
¿Que iluminado inventó que un año termina el 31 de diciembre? Quiero que termine cuando yo lo diga, hacer balance cuando yo termine mis propósitos y al hacer recuento siempre salga ganando, o por lo menos me despierte el día 1 contando desde cero, y con las cosas bien cosidas y cerradas, pero no mi manera de avanzar es ir tropezando hacia delante, y claro sigo teniendo bastantes caídas.
Si en el año nuevo se pueden pedir deseos, pido que dure mucho más que el año pasado, que duren más los orgasmos, las carreras, los sueldos, las risas, los bailes, las salidas en bici, el buen tiempo, las canciones buenas de verdad, las duchas rápidas, que dure más el respeto, las verdades, las personas que marcan, los besos, la excelencia y la calidad, las competiciones sanas, la gente que merece la pena y la que no también, escuchar más y hablar menos, que me dure mi padre y mi madre más, que me duren las ganas y las tuyas y las de él...que duren los amigos, los conocidos y los que quedan por conocer, las lluvias, que dure todo lo que tenga que durar, pero sobre todo que lo que nos guste dure MÁS.
Y si seguimos hablando este nuevo año del pasado que sea para recordar lo que aprendimos, de la buena gente y la mala alejarnos, para conocernos aún más si cabe. Y aquí estoy con mil cosas que apuntar en mi nueva agenda...despidiendo el año y empezando uno nuevo...con ilusiones, ganas, con muchos retos y con mucho que aprender, ante todo y sobre todo con más de mi que nunca, así cada año que resisto en este libro de la vida espero que sea.
Y si con este cacho de reflexiones, de frases no profundas y realidades de mi realidad, te hice sonreír, pensar, o incluso perder unos minutos a recordar algo que te gustó ...mereció la pena cerrar el año así.
Adiós loco 2015, sorpréndeme 2016.