A todos en nuestra vida nos han dado algún consejo, o hemos dado alguno, aunque seguro que existen tribus donde esta practica no se haya inventado.
Cuando pasamos por un buen o un mal momento, hay una reacción común que nos hace sospechar que todo el mundo entiende tu nueva situación. Sea cual sea el cambio que se haya dado en tu vida, alguno de tus amigos o familiares ya te está vendiendo un "buen consejo": "tranquilo todo pasa por algo", "no hay mal que por bien no venga", " eso es para mejor", "a partir de ahora vendrá lo peor (para buenas noticias) o lo mejor (curiosamente para las malas noticias) " ..."verás como después lo ves de otra manera", "yo creo...", "deberías...", etc.
En el momento de nuestras vidas donde debemos tomar decisiones, muchas veces queremos escuchar opiniones de terceros para no escoger una mala opción, o para reforzar la idea de que es la mejor propuesta con la que nos vamos a quedar.
Otro caso totalmente diferente es cuando nos pasa algo que rompe moldes en nuestra vida, perdemos el trabajo, alguien a quien queremos, o perdemos a un ser querido, bueno algo que nos pone realmente triste. La gente que te quiere tratará por todos los medios de aconsejarte para que salgas de ese bache, mirándolo de fuera es casi gracioso como cada uno te da una explicación de lo que te ha sucedido. Muchos se quedan sin palabras.
Yo los mejores consejos me los guardo en los botes de golosinas, mmmmmm esos que no quieres que se gasten nunca, esos que aunque no te creas te gustan. Sé que esos consejos me engordarán y al final me encontraré con la cruda realidad, que no me han servido para nada, sino como consuelo efímero. Pero que quieres que te diga, me encantan esos caprichos "porque a nadie le amarga un dulce" o si?.