martes, 25 de febrero de 2014

Tatuajes que no se ven.

Hay momentos en la vida, instantes que se te quedan marcados. Es verdad que algunos los recordamos más que otros, pero en su gran mayoría no elegimos los que tenemos en nuestra cabeza de manera especial. Algunas personas, en las que me incluyo, queremos marcar a determinadas personas o instantes que vivimos en nuestra piel, tatuajes que con sus defensores o detractores, al fin y al cabo si son o no cuestión de moda o pasión, son cicatrices que decidimos tener.

Si tuviera que tatuarme todas las personas que me marcan, los momentos que me han definido o los instantes que no quiero olvidar en mi vida, no tendría un centímetro limpio en todo mi cuerpo de la dulce y dolorosa tinta que entra en la piel con punzadas casi musicales de los tatuajes. Aunque no quiero individualizar este manifiesto, es inevitable entremezclar mi experiencia con lo que muchos sentirán cómo historia propia. Estoy tatuada con dibujos, letras y símbolos que no quiero dejar de recordar, pero es verdad que tengo muchos tatuajes en el corazón que no hay tinta que pueda imprimirlos en mi piel.

Sin querer me convertí en una amante del dibujo en el cuerpo, que cómo un arte que es, algunos son hermosos y con sentidos que van más allá de la historia personal del que decide tatuarse, y algunos son tan desagradables a la vista cómo algunas obras que no deberían colgarse en ninguna galería, pero en la variedad está el gusto, y lo que queda claro que la libertad aquí se vuelve a manifestar.

Sólo quiero decir en este tema que los tatuajes que más me impactan son los que se marcan y dibujan sin reflejarse en la piel, aquellos que no se ven, sólo se intuyen, experiencias y gentes increíbles que pasan por nuestra vida y se te quedan pegados y grabados en la cabeza. Aunque si reconozco que me gustan los tatuajes aquellos que no se muestran demasiado, con un toque de sutileza, elegancia, y prudencia, sigo defendiendo aquellas cicatrices que se esconden bajo la piel, aquellas marcas que no se ven, esas cosas que no hace falta dibujar para recordar lo mucho que te importan.

"No tengo que demostrar a nadie lo importante que fuiste y eres para mi querida, hermosa tía, delicadas tus manos que siempre me daban abrazos sentidos, desde que nací referencia en mi camino, constancia y dedicación, amor incondicional, dulzura y belleza, amabilidad y ternura, marqué en mi tus iniciales por si me parecía un poco más a ti y te tenía más cerca". T.Q tu sobrina.

Dedicado a M.D