Cuando mantenemos alguna conversación interesante, de vez en
cuando se da el caso... me doy cuenta que interesante se ve la vida desde otro
punto de vista diferente al de uno mismo. Observo como salen palabras de las
bocas ajenas, y digo para mis adentros "que diferente...que
parecido..", si porque al fin y al cabo cuando mantienes una conversación
donde se expresan opiniones sobre cualquier tema, aunque piensen diferente a ti
al fin y al cabo la vida nos lleva a la misma conclusión, y la búsqueda de las
mismas cosas...aunque hables con alguien de la otra punta del planeta.
Otra cosa bien distinta, es la manera de
expresarte, soy de las afortunadas que conoce a todo tipo de gente y me doy
cuenta que casi siempre cambia la forma de decir las cosas dependiendo de cada
persona.
Los hay que te lo dicen todo muy claro, alto a veces incluso
chillan y parecen enfadados, y suelen ser los más radicales. Después están los
calladitos más tímidos pero no menos inteligentes, que usan mucho monosílabo y
prefieren mantenerse al margen, aunque suelen decir poca cosa suelen sorprender
bastante. Los listillos, que creen saber de todo, y cuando digo todo es todo,
siempre les ha pasado algo relacionado o conocen a alguien que....todos
conocemos alguien así, y cómo sacan de quicio¡¡¡¡.
Por otro lado los divertidos o chistosos, no suelen hablar de temas
muy serios aunque eso sí suelen ser bastante más sensible que los demás. Los
que siempre están de acuerdo, los que llevan la contraria. Aquellos que hablan
hasta cansarse, y los que nunca se mojan...los que no prestan atención porque
están con el maldito teléfono móvil, si esos que por WhatsApp te explican la
teoría de la relatividad y luego en persona no hablan ni del tiempo...malditas
maravillas tecnológicas, te hacen parecer un Einstein, y algunos no tienen el
graduado. Y dejemos de lado los que escriben con más faltas de ortografía que
un niño de tres años.
Lo reconozco soy de las tontas que suelta
muchas veces las cosas sin pensar, de las ingenuas que piensan que no pasa nada
largar todo sin meditar, de las que creen que ser sinceros no es nada malo
MENTIRA. Quizá a veces de cabezona cómo dice mi madre que soy, defiendo mis
ideales a muerte, pero con la edad si es verdad que he aprendido a ser más
comedida. Me gusta gastar bromas, pero es verdad que en ocasiones entre broma y
broma la verdad asoma cómo dice un buen amigo, y suele ser el mejor escudo para
esconder lo que uno piensa de verdad.
Ante todo y sobre todas las cosas está el
respeto, el derecho a decir lo que uno cree, piensa u opina sobre la vida en
general, o sobre un tema en particular, pero respetando las posturas por
supuesto.Por Dios huid siempre de los malos rollos, de las broncas que no hacen
sino desgastar amistades o que impidan que comiencen nuevas. Me enseñaron que
en la diversidad está lo interesante, en la variedad está el gusto y claro que
sí las perspectivas contrarias van a ser las que nos hagan pensar mucho
más.
Ños (expresión canaria para evitar
palabras malsonantes) que hablemos más, de todo, o de algo importante, que
dejemos los teléfonos un poco de lado, que nos reunamos más y a debatir,
reírnos, charlar, alegar, parlotear, criticar sin ofender, llorar, no sé...
aprender más de nosotros de los demás...ver menos tele...no un mundo ideal,
sino un mundo con razón o locura, con preocupación, con temas de verdad.
¿Es que acaso a nadie le importa con quién se va a casar la
Preysler este año? jajaja, y hablando en serio me da igual lo que digan los
políticos y el famoseo que terminan siendo lo mismo, ya que la mayoría viven
del cuento. Me preocupa hablar con la gente que vive a mi alrededor, las
personas que van pasando por el camino, mi entorno...¿porque para que voy a
querer cambiar al mundo cuando mi calle esta tan destruida?.
Sin embargo, hay cosas que se deben
callar, hay momentos que estamos mejor en silencio, no me refiero al tema del
que hablo. Creo que queda claro cuando digo que tenemos que hablar más entre
nosotros, que debemos evitar esos silencios incómodos... pero hay que tenerlo
en cuenta, que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Conversaciones, opiniones, hablar y otros
abusos que me gusta cometer con la gente que me rodea cuando comienza el
bombardeo de preguntas, cuando mis pupilas se emocionan y mis sentidos se
agudizan para escuchar buenas historias de los que saben. Porque al final me
doy cuenta que la Universidad me mostró la teoría, pero la práctica es otra...y
toca de hablar de cosas que a veces no controlamos o desconocemos, el miedo a hablar
en público, pero ante todo que nunca se acabe el decir cosas, que nunca mueran
las historias que contar, que sigamos practicando el buen arte de charlar, con
amigos, amantes, familiares y desconocidos.
"Para todos aquellos que me contaron
buenas historias, para los que formaron parte de algunas de las mías, para los
que les encanta hablar..el buen hablar". F.L.R
